martes, 7 de febrero de 2012

Comienza el año del Dragón

El pasado 22 de enero nos fuimos a Plaza, a un restaurante WOK a celebrar la entrada del Año Nuevo Chino, este año toca el año del Dragón, prosperidad, suerte, felicidad.

Nos fuimos en familia, con otros amigos y sus pequeñajos, también chinos, chico y chica. Alicia es la mejor amiga de Violeta, no se separan nunca, incluso comparten clase en el cole. Nos lo pasamos en grande, sobre todo después de la comida, porque las niñas y Mario jugaron sin parar, correteando, subiendose a todos los cacharritos, y jugando en el Bowling. Mientras los papis tomábamos un cafecito, los niños disfrutaron de una tarde de domingo.
En casa pusimos decoración con motivo del Año Nuevo Chino, como es tradición en China. Se coloca una palabra china en la puerta para ahuyentar los malos espíritus, este año la hemos colocado bien.

El ratoncito Pérez nos visita

Últimamente, este ratoncito Pérez está muy atareado en nuestra casa, trayendo dinero cada dos por tres. A Violeta se le han ido cayendo varios dientes, entre ellos las Palas, que como podéis ver en la foto, aún no han emergido. Ella ha estado encantada porque con el dinero reunido se ha podido comprar un juego de la Wii de Mario Bros, aunque no el que me gustaba a mí, jaja.

El hecho del cambio de dientes en mis dos hijas, me ha hecho recordar cuando se me cayeron a mí. Era todo un acontecimiento. Recuerdo que conforme el diente se empezaba a mover, la lengua no dejaba de tocarlo a cada instante. Pasaban los días, y cada vez se movía más. Llegaba un punto en el que la lengua podría tocar la parte de abajo de los dientes, que sentías cómo te raspaba, pero que te producía un placer indescriptible. Cuando el diente o la muela, estaban ya a punto de soltarse, llegaba un día, en que sólo se sostenían por un punto, el diente giraba y giraba, hasta que por fin, caía. Se guardaba, y a colocarlo debajo de la almohada.
Hoy en día, esto no lo sabía yo, el ratoncito Pérez no sólo visita la casa del niño o niña al que se le ha caído el diente, sino que también visita la casa de la abuela de la protagonista y dobla el montante, con la posterior alegría de la víctima. Así que en 4 dientes ya hemos reunido 20 eurazos, es todo un negocio. Y ahora con la crisis, no sé cómo lo está afrontando este ratón Pérez, pero me da a mí que entre mis hijas y unos cuantos más lo arruinamos.

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