lunes, 20 de febrero de 2012

Esto no es el carnaval de Venecia

Ni por asomo, no se parece. Ayer estuvimos en el desfile infantil de los carnavales de la ciudad, junto al pasaje el Cliclón, vaya frío que corría. Sin embargo, al sol se estaba muy bien, y conforme pasaban los minutos, te calentaba el cuerpo. En la calle Alfonso, antes del desfile, hicimos un parada en una tienda de galletas y caramelos, frente al Ciclón, que es pura delicia. Galletas de todas las formas y sabores, que a las niñas les encantan. El carnaval ya había empezado el lunes en el colegio.

Un día con los calcetines diferentes, otro día con algún detalle en el pelo, otro día con la cara pintada, y así hasta el viernes, que fue la fiesta final, todos los niños disfrazados como ellos quisieran.
Violeta repitió disfraz de Cleopatra e Irene de Alicia, y como siempre estaban guapísimas, preciosas, originales y diferentes. No recuerdo en mi infancia haberme disfrazado, pero ahí os dejo una foto de unas ropas de guerrero chino que me puse en Kaifeng cuando fuimos a recoger a Irene hace más de tres años, en un parque enorme, gigante, lleno de atracciones para el turista.

A Violeta le gusta disfrazarse de personajes de riesgo, como piratas, guerreros, etc. Sin embargo, Irene es más de princesas y vestidos ornamentados.
Este año la fiesta del colegio estuvo bien, porque hizo buen tiempo, las niñas pudieron asistir, y la organización estuvo mejor, la animación fue todo un éxito por parte de Almozandia, se nota cuando hay un trabajo bien hecho.

Y en el desfile de ayer, poca cosa, pero quizá suficiente para los niños. Un grupo de músicos tocando
tambores al ritmo de samba brasileña encabezaba el desfile, me encanta como suenan.

Carrozas de muñecos gigantes, personajes fantásticos, y los Gigantes, eso sí, con su máscara antifaz a lo veneciano.







Una vez más, el carnaval ha terminado y hay que enterrar a la sardina (las de la pastelería Fantova tenían buena pinta).


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