jueves, 23 de febrero de 2012

Lo que recuerdo de mi 23 F de 1981

Yo iba a Sexto de E.G.B. en Salesianos de Zaragoza. El tutor y Jefe de Estudios era D. Pablo Aragüés, que nos enseñaba Geografía. En ese curso, Ciencias Naturales las daba D.Máximo Soler, Sociales lo impartía Armando Bueno, Matemáticas D. Atanasio, Lengua D. José Luis Purroy (cuánto le debo a él que me gustara tanto escribir y leer), Educación Física D. Angel Frías (mejor no mencionar el chándal), Religión D. Jesús Oteo (que me dirigió en el coro de Salesianos, y me metió el gusanillo de la canción)...

No recuerdo ni las clases, ni la comida. Pero lo que sí recuerdo perfectamente es el momento del Golpe de Estado. Estábamos en casa, como cada tarde de febrero, unos haciendo deberes, otros merendando (seguramente nocilla con chorizo, jaja). De pronto, algo en la televisión hizo que se armara un pequeño revuelo en el salón. Había una noticia que estaba sucediendo, y que tuvimos que contrastar con la radio. Porque la emisión pasó a ser un tostón, de música clásica (por aquel entonces no me entusiasmaba lo clásico).

Por la radio, escuchamos todo lo que estaba sucediendo en el Congreso. Lo que tengo más nítido en mi memoria es la presencia de mi abuelo en casa. Ellos vivían a 5 minutos, en la calle San Rafael, y nosotros en la Avenida de Madrid, 249, 1ºC. Nos comentó sobre todo que algo malo estaba pasando. Que cerrasemos las cortinas, luces casi apagadas, y sobre todo, la documentación a mano. Realmente nos asustamos. La Guerra Civil volvía a la mente de mi abuelo, que había combatido al lado del General Mola (obligado en Navarra). Siempre me han contado que mi abuelo había luchado en la Batalla del Ebro, y que no había tenido una guerra demasiado difícil. Que llegaba siempre cuando todo había acabado, y que la maquinilla de afeitar que tenía, era un botín de la guerra.

La noche fue rara, nos acostamos tarde a dormir. Y al día siguiente, yo creo que ni fuimos al colegio, eso no lo tengo muy claro. Las noticias se sucedían, veíamos imágenes en la televisión. Y recuerdo muy bien, cuando vimos a Tejero con sus gritos al entrar en el hemiciclo "todo el mundo al suelo". O cuando salían los guardias civiles por la ventana trasera del edificio.

Y sobre todo, recuerdo muy bien, la intervención del Rey, que parecía nos daba esperanzas. Parecía que el Golpe había fracasado, y que todo volvería a su cauce. Pero el riesgo de haber podido cambiar nuestra Historia era grande. En esa época a los militares no los veíamos con buena cara. Esta era la plantilla del R. Zaragoza en esa época.


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