Yo iba a Sexto de E.G.B. en Salesianos de Zaragoza. El tutor y Jefe de Estudios era D. Pablo Aragüés, que nos enseñaba Geografía. En ese curso, Ciencias Naturales las daba D.Máximo Soler, Sociales lo impartía Armando Bueno, Matemáticas D. Atanasio, Lengua D. José Luis Purroy (cuánto le debo a él que me gustara tanto escribir y leer), Educación Física D. Angel Frías (mejor no mencionar el chándal), Religión D. Jesús Oteo (que me dirigió en el coro de Salesianos, y me metió el gusanillo de la canción)...
No recuerdo ni las clases, ni la comida. Pero lo que sí recuerdo perfectamente es el momento del Golpe de Estado. Estábamos en casa, como cada tarde de febrero, unos haciendo deberes, otros merendando (seguramente nocilla con chorizo, jaja). De pronto, algo en la televisión hizo que se armara un pequeño revuelo en el salón. Había una noticia que estaba sucediendo, y que tuvimos que contrastar con la radio. Porque la emisión pasó a ser un tostón, de música clásica (por aquel entonces no me entusiasmaba lo clásico).
Por la radio, escuchamos todo lo que estaba sucediendo en el Congreso. Lo que tengo más nítido en mi memoria es la presencia de mi abuelo en casa. Ellos vivían a 5 minutos, en la calle San Rafael, y nosotros en la Avenida de Madrid, 249, 1ºC. Nos comentó sobre todo que algo malo estaba pasando. Que cerrasemos las cortinas, luces casi apagadas, y sobre todo, la documentación a mano. Realmente nos asustamos. La Guerra Civil volvía a la mente de mi abuelo, que había combatido al lado del General Mola (obligado en Navarra). Siempre me han contado que mi abuelo había luchado en la Batalla del Ebro, y que no había tenido una guerra demasiado difícil. Que llegaba siempre cuando todo había acabado, y que la maquinilla de afeitar que tenía, era un botín de la guerra.
La noche fue rara, nos acostamos tarde a dormir. Y al día siguiente, yo creo que ni fuimos al colegio, eso no lo tengo muy claro. Las noticias se sucedían, veíamos imágenes en la televisión. Y recuerdo muy bien, cuando vimos a Tejero con sus gritos al entrar en el hemiciclo "todo el mundo al suelo". O cuando salían los guardias civiles por la ventana trasera del edificio.
Y sobre todo, recuerdo muy bien, la intervención del Rey, que parecía nos daba esperanzas. Parecía que el Golpe había fracasado, y que todo volvería a su cauce. Pero el riesgo de haber podido cambiar nuestra Historia era grande. En esa época a los militares no los veíamos con buena cara. Esta era la plantilla del R. Zaragoza en esa época.
Un día me encontré con el blog de un antiguo compañero de colegio, y me dije, ¿por qué no hacer mi propio blog?.
jueves, 23 de febrero de 2012
lunes, 20 de febrero de 2012
Esto no es el carnaval de Venecia
Ni por asomo, no se parece. Ayer estuvimos en el desfile infantil de los carnavales de la ciudad, junto al pasaje el Cliclón, vaya frío que corría. Sin embargo, al sol se estaba muy bien, y conforme pasaban los minutos, te calentaba el cuerpo. En la calle Alfonso, antes del desfile, hicimos un parada en una tienda de galletas y caramelos, frente al Ciclón, que es pura delicia. Galletas de todas las formas y sabores, que a las niñas les encantan. El carnaval ya había empezado el lunes en el colegio.
Un día con los calcetines diferentes, otro día con algún detalle en el pelo, otro día con la cara pintada, y así hasta el viernes, que fue la fiesta final, todos los niños disfrazados como ellos quisieran.
Violeta repitió disfraz de Cleopatra e Irene de Alicia, y como siempre estaban guapísimas, preciosas, originales y diferentes. No recuerdo en mi infancia haberme disfrazado, pero ahí os dejo una foto de unas ropas de guerrero chino que me puse en Kaifeng cuando fuimos a recoger a Irene hace más de tres años, en un parque enorme, gigante, lleno de atracciones para el turista.
A Violeta le gusta disfrazarse de personajes de riesgo, como piratas, guerreros, etc. Sin embargo, Irene es más de princesas y vestidos ornamentados.
Este año la fiesta del colegio estuvo bien, porque hizo buen tiempo, las niñas pudieron asistir, y la organización estuvo mejor, la animación fue todo un éxito por parte de Almozandia, se nota cuando hay un trabajo bien hecho.
Y en el desfile de ayer, poca cosa, pero quizá suficiente para los niños. Un grupo de músicos tocando
tambores al ritmo de samba brasileña encabezaba el desfile, me encanta como suenan.
Carrozas de muñecos gigantes, personajes fantásticos, y los Gigantes, eso sí, con su máscara antifaz a lo veneciano.
Una vez más, el carnaval ha terminado y hay que enterrar a la sardina (las de la pastelería Fantova tenían buena pinta).
Un día con los calcetines diferentes, otro día con algún detalle en el pelo, otro día con la cara pintada, y así hasta el viernes, que fue la fiesta final, todos los niños disfrazados como ellos quisieran.
Violeta repitió disfraz de Cleopatra e Irene de Alicia, y como siempre estaban guapísimas, preciosas, originales y diferentes. No recuerdo en mi infancia haberme disfrazado, pero ahí os dejo una foto de unas ropas de guerrero chino que me puse en Kaifeng cuando fuimos a recoger a Irene hace más de tres años, en un parque enorme, gigante, lleno de atracciones para el turista.
A Violeta le gusta disfrazarse de personajes de riesgo, como piratas, guerreros, etc. Sin embargo, Irene es más de princesas y vestidos ornamentados.
Este año la fiesta del colegio estuvo bien, porque hizo buen tiempo, las niñas pudieron asistir, y la organización estuvo mejor, la animación fue todo un éxito por parte de Almozandia, se nota cuando hay un trabajo bien hecho.
Y en el desfile de ayer, poca cosa, pero quizá suficiente para los niños. Un grupo de músicos tocando
tambores al ritmo de samba brasileña encabezaba el desfile, me encanta como suenan.
Carrozas de muñecos gigantes, personajes fantásticos, y los Gigantes, eso sí, con su máscara antifaz a lo veneciano.
Una vez más, el carnaval ha terminado y hay que enterrar a la sardina (las de la pastelería Fantova tenían buena pinta).
martes, 14 de febrero de 2012
Irene y su Historia
Teníamos fecha de registro en mayo de 2007, en febrero ya habíamos decidido adoptar por segunda vez, en China, y habíamos enviado la solicitud. Conocíamos otra familia del colegio de Violeta, que tenían una niña china, y nos dijeron que era de Pasaje Verde. Nos informaron del proceso y de las condiciones, y no nos parecieron difíciles de asimilar. Cuando adoptamos a Violeta, ya habíamos barajado la posibilidad de adoptar por Pasaje Verde, una vía para adoptar a niños con Necesidades Especiales.
Esta vez, estábamos convencidos, y dimos el gran salto de la vía Ordinaria a Pasaje Verde. En febrero de 2008, nos pusimos a indagar sobre el Labio Leporino y Fisura Palatial. Navegamos por Internet, nos informamos, nos pusimos en contacto con la Clínica Tresserra de Barcelona, y poco a poco, se fue fraguando la idea de que la segunda adopción podría ser de una niña con estas características, aunque también podría haber sido un niño. En junio de 2008 recibimos la preasignación y dos fotos de Irene en blanco y negro, donde tan sólo se veía su labio, y su cuerpecito.
Aceptamos sin dudarlo y en julio de 2008 recibimos la preaceptación del Centro Chino de Adopciones. Fue cuando solicitamos más fotos de Dang Xiao Yu, que era su nombre chino. Las primeras fotos en color que vimos de ella, mostraban una niña muy buena, con varios pollitos en la mano, junto a un tronco de árbol cortado, parecía asustada. Fuimos investigando sobre el orfanato de Kaifeng, en Henan. Y en agosto de 2008 recibimos otras dos fotos de Irene, gracias a mi pericia con Anita y Ge Xiao Li, que trabajaba en el Orfanato de Kaifeng.
En estas fotos aparecía Irene junto a un coche, porque según había sabido Anita por parte de Ge Xiao Li, no se dejaba fotografiar, pero le encantaba este coche. Así que aprovecharon la ocasión cuando se puso junto a él, y gracias a esto, pudimos contemplar desde Cantabria, desde Quijas, las fotos de nuestra pequeña. Habíamos estado muy nerviosos, porque nos fuimos a una casa rural, con la incertidumbre de saber si tendríamos que volver a toda prisa para viajar a China.
Al mes siguiente, volvimos a recibir otras tres fotos de Irene, esta vez a las puertas de una casa, con una bolsa de chuches en sus manos. Ya quedaba muy poco para abrazarla y presentarle a su hermanita. Junto a estas fotos nos mandaron un informe en el que se decía que medía 85 centímetros de altura, pesaba 11 kg. y su pie medía 14 cms.
El 25 de septiembre de 2008 recibimos la Asignación y al mes siguiente ya conocíamos la fecha del viaje, sería para el 15 de noviembre. En Zhengzhou, capital de Henan, nos alojaríamos en el Hotel Sofitel, y en Beijing en el Hotel Holiday Inn Central Plaza.
Nos llevamos a Violeta y mi suegra a China, para ellas fue toda una experiencia. El 17 de noviembre de 2008, vimos por primera vez, en directo, a Irene, con su caramelo gigante, en forma de Chupachups, en su mano, agarrándose a él, sin soltarlo, y acompañada por una cuidadora del orfanato
La entrega fue dolorosa para ella, y emocionante para nosotros. En seguida comprendimos que iba a ser duro el apego, y que costaría un tiempo, porque ella ya tenía casi 3 añitos. Violeta cumplió en Beijing su cuatro años, sólo se iban a llevar 15 meses. Al día siguiente, Irene ya parecía más tranquila, y no se despegaba de Ana, y fueron transcurriendo los días, adaptándonos los unos a los otros.
Cuando llegamos a España fuimos a ver al Dr. Luis Tresserra que le operaría en cuatro ocasiones de su paladar y labio. En febrero de 2009 fue la primera operación, estabamos muy nerviosos de cómo saldría todo, pero fue genial, el doctor es un maestro en estas lides, y una muy buena persona. En marzo de 2010, le terminó de cerrar el doctor el paladar en una segunda intervención. Y en el año 2011, se sucedieron otras dos operaciones para arreglarle el labio, en mayo y en octubre.
Ahora está genial, recuperándose de la última operación, cicatrizando su labio, y a al espera del próximo paso: la ortodoncia. Pero esa será otra historia....
Por cierto, al año siguiente de llegar Irene a España, encontramos por Internet a la que había sido su hermanita en la familia de acogida en China, ahora vive en Nebraska junto a su familia. Irene la echaba mucho de menos, y durante un tiempo la nombraba, así como también llamaba a su "La La" su abuelita de acogida.
Esta vez, estábamos convencidos, y dimos el gran salto de la vía Ordinaria a Pasaje Verde. En febrero de 2008, nos pusimos a indagar sobre el Labio Leporino y Fisura Palatial. Navegamos por Internet, nos informamos, nos pusimos en contacto con la Clínica Tresserra de Barcelona, y poco a poco, se fue fraguando la idea de que la segunda adopción podría ser de una niña con estas características, aunque también podría haber sido un niño. En junio de 2008 recibimos la preasignación y dos fotos de Irene en blanco y negro, donde tan sólo se veía su labio, y su cuerpecito.
Aceptamos sin dudarlo y en julio de 2008 recibimos la preaceptación del Centro Chino de Adopciones. Fue cuando solicitamos más fotos de Dang Xiao Yu, que era su nombre chino. Las primeras fotos en color que vimos de ella, mostraban una niña muy buena, con varios pollitos en la mano, junto a un tronco de árbol cortado, parecía asustada. Fuimos investigando sobre el orfanato de Kaifeng, en Henan. Y en agosto de 2008 recibimos otras dos fotos de Irene, gracias a mi pericia con Anita y Ge Xiao Li, que trabajaba en el Orfanato de Kaifeng.
En estas fotos aparecía Irene junto a un coche, porque según había sabido Anita por parte de Ge Xiao Li, no se dejaba fotografiar, pero le encantaba este coche. Así que aprovecharon la ocasión cuando se puso junto a él, y gracias a esto, pudimos contemplar desde Cantabria, desde Quijas, las fotos de nuestra pequeña. Habíamos estado muy nerviosos, porque nos fuimos a una casa rural, con la incertidumbre de saber si tendríamos que volver a toda prisa para viajar a China.
Al mes siguiente, volvimos a recibir otras tres fotos de Irene, esta vez a las puertas de una casa, con una bolsa de chuches en sus manos. Ya quedaba muy poco para abrazarla y presentarle a su hermanita. Junto a estas fotos nos mandaron un informe en el que se decía que medía 85 centímetros de altura, pesaba 11 kg. y su pie medía 14 cms.
El 25 de septiembre de 2008 recibimos la Asignación y al mes siguiente ya conocíamos la fecha del viaje, sería para el 15 de noviembre. En Zhengzhou, capital de Henan, nos alojaríamos en el Hotel Sofitel, y en Beijing en el Hotel Holiday Inn Central Plaza.
Nos llevamos a Violeta y mi suegra a China, para ellas fue toda una experiencia. El 17 de noviembre de 2008, vimos por primera vez, en directo, a Irene, con su caramelo gigante, en forma de Chupachups, en su mano, agarrándose a él, sin soltarlo, y acompañada por una cuidadora del orfanato
La entrega fue dolorosa para ella, y emocionante para nosotros. En seguida comprendimos que iba a ser duro el apego, y que costaría un tiempo, porque ella ya tenía casi 3 añitos. Violeta cumplió en Beijing su cuatro años, sólo se iban a llevar 15 meses. Al día siguiente, Irene ya parecía más tranquila, y no se despegaba de Ana, y fueron transcurriendo los días, adaptándonos los unos a los otros.
Cuando llegamos a España fuimos a ver al Dr. Luis Tresserra que le operaría en cuatro ocasiones de su paladar y labio. En febrero de 2009 fue la primera operación, estabamos muy nerviosos de cómo saldría todo, pero fue genial, el doctor es un maestro en estas lides, y una muy buena persona. En marzo de 2010, le terminó de cerrar el doctor el paladar en una segunda intervención. Y en el año 2011, se sucedieron otras dos operaciones para arreglarle el labio, en mayo y en octubre.
Ahora está genial, recuperándose de la última operación, cicatrizando su labio, y a al espera del próximo paso: la ortodoncia. Pero esa será otra historia....
miércoles, 8 de febrero de 2012
Se quieren
El 17 de noviembre del año 2008 Violeta dejó de ser hija única. Por la mañana, en una salita del Registro de Zhengzhou nos esperaba Irene, en esa época Dang Xiao Yu, que esperaba con carita seria la llegada de unos extraños, piruleta gigante en mano.
Los primeros encuentros fueron normales entre ellas. Pero en seguida, en la habitación del Hotel se hicieron amiguitas. Comenzaron a jugar, a saltar sobre la cama, haciendo piña, como ahora cuando juegan en casa. Pasaron los meses, y hoy, después de más de tres años de convivencia, son dos hermanas que se quieren un montón. Las imágenes hablan por sí mismas.
Se abrazan, se besan, corretean, juegan, saltan, imaginan. Al principio había más abrazos y besos, la edad no perdona. La pequeña Irene siempre tiene un abrazo o un beso guardado para su hermana. Es verlas juntas cuando juegan y a uno se le pone una cara de embobado que no tiene definición.
En silencio, Ana y yo, las observamos cuando están de buenas, hablando entre ellas, de sus cosas, de sus juegos, creando historias, arrastrándose una a otra por la casa, en barcos imposibles que ellas mismas han decorado a partir de un cesto de la ropa.
Cuando cenan en la cocina, encienden la radio, conectan el CD de música, y escuchan a los Titiriteros de Binéfar a la par que beben con sus pajitas, el gazpacho que su papi o su mami les ha preparado. Ahora les ha dado últimamente por Miliki y sus canciones de los números, con los que han aprendido las tablas de multiplicar en un abrir y cerrar de ojos.
Normalmente, comienzan juntas a cenar, pero Irene se dilata tanto en el tiempo, que acaba sola en la cocina bajo un sopor que incluso le hace a veces dormirse junto a la mesa.
Sus disputas ciclistas frente a la Wii más de una vez les ha llevado a la discusión, pero pronto se reconcilian y pasan a otra cosa. Preparan comidas con la nueva cocinita de Irene, que amablemente le han traído los Reyes Magos. O disputan carreras de coches teledirigidos por el pasillo, chocando con todas las puertas, cantos, rodapiés, y cualquier tipo de objeto que se encuentren a su paso.
Donde disfrutan juntas de momentos inolvidables es en las excursiones del verano a la montaña. Duermen juntas, cuchichean por la noche historias imposibles, trepan por rocas y se dejan caer sobre mantos de hojas caducas en otoño.
En Ligüerre de Cinca hemos compartido en familia momentos inolvidables, y ellas, han ido aprendiendo a andar por la montaña, han subido hasta las gradas de Soaso en Ordesa, han subido los Llanos de Larri hasta la última cascada.
Siempre juntas, con sus papis, y ellos orgullosos de estas dos niñas guapas, dulces, cariñosas, y hermosas.
Cuánto os queremos Violeta e Irene.
Los primeros encuentros fueron normales entre ellas. Pero en seguida, en la habitación del Hotel se hicieron amiguitas. Comenzaron a jugar, a saltar sobre la cama, haciendo piña, como ahora cuando juegan en casa. Pasaron los meses, y hoy, después de más de tres años de convivencia, son dos hermanas que se quieren un montón. Las imágenes hablan por sí mismas.
Se abrazan, se besan, corretean, juegan, saltan, imaginan. Al principio había más abrazos y besos, la edad no perdona. La pequeña Irene siempre tiene un abrazo o un beso guardado para su hermana. Es verlas juntas cuando juegan y a uno se le pone una cara de embobado que no tiene definición.
En silencio, Ana y yo, las observamos cuando están de buenas, hablando entre ellas, de sus cosas, de sus juegos, creando historias, arrastrándose una a otra por la casa, en barcos imposibles que ellas mismas han decorado a partir de un cesto de la ropa.
Cuando cenan en la cocina, encienden la radio, conectan el CD de música, y escuchan a los Titiriteros de Binéfar a la par que beben con sus pajitas, el gazpacho que su papi o su mami les ha preparado. Ahora les ha dado últimamente por Miliki y sus canciones de los números, con los que han aprendido las tablas de multiplicar en un abrir y cerrar de ojos.
Normalmente, comienzan juntas a cenar, pero Irene se dilata tanto en el tiempo, que acaba sola en la cocina bajo un sopor que incluso le hace a veces dormirse junto a la mesa.
Sus disputas ciclistas frente a la Wii más de una vez les ha llevado a la discusión, pero pronto se reconcilian y pasan a otra cosa. Preparan comidas con la nueva cocinita de Irene, que amablemente le han traído los Reyes Magos. O disputan carreras de coches teledirigidos por el pasillo, chocando con todas las puertas, cantos, rodapiés, y cualquier tipo de objeto que se encuentren a su paso.
Donde disfrutan juntas de momentos inolvidables es en las excursiones del verano a la montaña. Duermen juntas, cuchichean por la noche historias imposibles, trepan por rocas y se dejan caer sobre mantos de hojas caducas en otoño.
En Ligüerre de Cinca hemos compartido en familia momentos inolvidables, y ellas, han ido aprendiendo a andar por la montaña, han subido hasta las gradas de Soaso en Ordesa, han subido los Llanos de Larri hasta la última cascada.
Siempre juntas, con sus papis, y ellos orgullosos de estas dos niñas guapas, dulces, cariñosas, y hermosas.
Cuánto os queremos Violeta e Irene.
martes, 7 de febrero de 2012
Comienza el año del Dragón
El pasado 22 de enero nos fuimos a Plaza, a un restaurante WOK a celebrar la entrada del Año Nuevo Chino, este año toca el año del Dragón, prosperidad, suerte, felicidad.
Nos fuimos en familia, con otros amigos y sus pequeñajos, también chinos, chico y chica. Alicia es la mejor amiga de Violeta, no se separan nunca, incluso comparten clase en el cole. Nos lo pasamos en grande, sobre todo después de la comida, porque las niñas y Mario jugaron sin parar, correteando, subiendose a todos los cacharritos, y jugando en el Bowling. Mientras los papis tomábamos un cafecito, los niños disfrutaron de una tarde de domingo.
Nos fuimos en familia, con otros amigos y sus pequeñajos, también chinos, chico y chica. Alicia es la mejor amiga de Violeta, no se separan nunca, incluso comparten clase en el cole. Nos lo pasamos en grande, sobre todo después de la comida, porque las niñas y Mario jugaron sin parar, correteando, subiendose a todos los cacharritos, y jugando en el Bowling. Mientras los papis tomábamos un cafecito, los niños disfrutaron de una tarde de domingo.
En casa pusimos decoración con motivo del Año Nuevo Chino, como es tradición en China. Se coloca una palabra china en la puerta para ahuyentar los malos espíritus, este año la hemos colocado bien.
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